Internacionalizar la abogacía: triangulación y globalización

Los tiempos han cambiado y los clientes de los despachos no son solo lo que podríamos denominar «clientes de proximidad» -cercanos a nuestro ámbito territorial y con conflictos en ese ámbito-, sino que también lo son empresas nacionales e internacionales y empresas cuyo destino es la internalización.

Los despachos de abogados tienen sede y clientes en Centro América, Nueva York, China o Japón. Los clientes se mueven en un espacio de 360 grados y los despachos de abogados deben ser capaces de adaptarse a esta situación. Dos conceptos serán imprescindibles para esta adaptación: la triangulación y la globalización.

La interconectividad y la interposición de un tercero que aporta valor entre dos unidades ya sea como productores, comercializadores o como intermediarios logísticos o financieros, son la base del concepto de triangulación que está presente en la historia económica y empresarial de la humanidad.

Griegos y Romanos fueron los primeros trianguladores definidos como tales al establecer no ya una cultura de comercio productivo multi-vectorial específico, sino reconociendo las especificidades de cada región y adoptando un posicionamiento de «facilitador» del comercio, cobrando evidentemente por ello una buena parte del margen bruto de cada operación.

La historia nos enseña que con posterioridad otros grandes imperios han buscado con mayor o menor éxito ese posicionamiento de mediador/facilitador del comercio ya sea en base a la facilitación del acceso a los recursos productivos, la facilitación segura a las fuentes energéticas, la facilitación logística en encrucijadas geoestratégicas o la mediación y «lobby» de las relaciones entre culturas comerciales e industriales distantes.

Sobre la globalización, en palabras de Friedman, «en la historia se han producido tres grandes eras de globalización, en la actual, asistimos al poder de los individuos para colaborar y competir a escala global». Un mundo con una economía globalizada donde los recursos, las materias primas, la capacidad manufacturera y las encrucijadas logísticas se hallan hoy repartidos por todo el mundo, debería entenderse como una economía multivectorial.

Ello implica el establecimiento de diferentes relaciones de valor, en contraposición al modelo de principios y mediados del SXIX donde se tendió al desarrollo económico basado en la autonomía productiva local y a un afán de presentar una economía diversificada presente en todos los ámbitos económicos, con excepción de los países de corte colonialista. Paradigmáticamente, fue el Reino Unido quien empezó a sufrir los avatares de dicho posicionamiento con la pérdida de la India.

España presenta a principios de este siglo cuatro marcos de potencialidad de facilitación, internacionalización y liderazgo: el marco de las telecomunicaciones, el marco energético, el marco de las infraestructuras y el marco de los servicios financieros y legales. Estos cuatro puntos conforman los puntos cardinales estratégicos de cualquier planteamiento empresarial de implantación de mercado, desarrollado en su mayor ,medida en Latinoamérica. Y este posicionamiento presenta una solidez estratégica que es en sí mismo un valor a compartir y a comunicar al resto de la comunidad internacional en sus dos vertientes: la de las potencias que se están planteando acceder al mercado de bienes de Latinoamérica, y la de las grandes firmas que se encuentran en la encrucijada de acceder a una cobertura continental de mercado.

La triangulación y la globalización abren las puertas a los despachos, y se conforman una serie de oportunidades de facilitación internacional Las nuevas tecnologías, las nuevas formas de comunicación, la libertad y facilidad de movimientos dentro de la UE, así como con los países con economías emergentes, hacen que la internacionalización de los despachos de abogados sea una realidad. Ello no quiere decir, por lo general, que sea fácil y/o rápido.

El proceso de internacionalización de los despachos por lo general se inicia lentamente, en primer lugar, por medio de actuaciones quizá esporádicas, realizadas a menudo sin ninguna búsqueda sistemática. Un cliente puntual, en un país puntual suele ser el primer paso para un primer contacto de cómo puede ser el ejercicio de la abogacía y como funciona un despacho de abogados en ese país concreto.

A ello, les suele seguir una cierta aceleración del proceso mediante una orientación más activa cuando el despacho detecta que en un país existe alguna posibilidad de negocio. En una segunda etapa, el despacho puede empezar a plantearse algún tipo de acuerdo contractual con algún despacho local. En una tercera fase, se produce la consolidación de las actividades del despacho, ya se goza de una infraestructura, se han generado lazos con las empresas y la economía local, y se tiene una posición en el mercado. En una última etapa los despachos ya considerados multinacionales, globales o transnacionales aprovechan su presencia internacional en varios países para construir o desarrollar nuevas ventajas competitivas.

Aunque un número considerable de despachos siguen este proceso gradual, no significa que exista sólo una vía válida de avanzar en este proceso de internacionalización. Esto dependerá, fundamentalmente, de los recursos y las capacidades del propio despacho, de las condiciones del entorno /sector en que opera y de los motivos u objetivos estratégicos del proceso. Animo desde estas líneas a los despachos de abogados a su internacionalización que sin duda aportará nuevas perspectivas de negocio, crecimiento y posicionamiento estratégico internacional de la abogacía española.

 

Internacionalizar la abogacía: Triangulación y globalización.  www.expansion.com 20 MAY. 2019

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