Bruselas impulsa un impuesto del 3% a las gigantes de Internet para recaudar hasta 5.000 millones anuales

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Las grandes tecnológicas van a pagar más impuestos. Lo pidieron el pasado otoño en una carta los ministros de Alemania, Francia, España e Italia. Lo discutieron los jefes de estado en Estonia. Y ahora, tras meses trabajando en los detalles técnicos, la Comisión Europea hace una propuesta concreta para que los gigantes de Internet se rasquen el bolsillo y los Estados puedan recaudar, de forma provisional, hasta 5.000 millones de euros anuales.

La teoría es muy simple: hace mucho que los tiempos y los modelos de negocio cambiaron, pero la legislación tributaria ha sido incapaz de seguir el ritmo. Hay actividades que quedan completamente al margen de Hacienda y vacíos «inaceptables», como el hecho de que una empresa sin presencia física en un país puede generar millones de euros de beneficios pero no tenga que tributar por ello. Al menos hasta ahora.

La Comisión Europea ha hecho este mediodía dos propuestas simultáneas. Por un lado, la favorita de Bruselas, una reforma en profundidad de las reglas del Impuesto de Sociedades para que «los beneficios sean registrados y gravadosdonde las empresas tienen una interacción significativa con los usuarios a través de canales digitales», una medida a largo plazo.

Pero dado que eso puede llevar mucho tiempo, hay una segunda más rápida y provisional, una tasa que «cubra las principales actividades digitales que en la actualidad evitan la tributación en toda la UE». Una tasa sugerida del 3% con la que calculan se recaudarían gasta 5.000 millones de euros anuales.

«La digitalización brinda innumerables beneficios y oportunidades, pero también requiere ajustes en nuestras reglas y sistemas tradicionales. Preferiríamos reglas acordadas a nivel global, a través de la OCDE, pero la cantidad de beneficios que actualmente no están gravadas es inaceptable. Necesitamos llevar urgentemente nuestras normas impositivas al siglo XXI y establecer una nueva solución integral y a prueba de futuro», explica el vicepresidente comunitario Valdis Dombrovskis.

«Un agujero negro»

«Nuestras reglas, previas a Internet, no permiten a nuestros Estados miembros gravar a las empresas digitales que operan en Europa cuando tienen poca o ninguna presencia física aquí. Esto es un agujero negro cada vez mayor porque la base impositiva se está erosionando», coincide el comisario Pierre Moscovici, responsable de Fiscalidad.

La primera propuesta permitiría a los Estados Miembros forzar a que los beneficios tributen «si están generados en su territorio aunque la empresa no tenga presencia física allí». ¿Cómo? En lugar de centrarse en edificios, activos o nóminas en un país determinado irán al corazón: los usuarios.

«Se considerará que una plataforma digital tiene una ‘presencia digital’ imponible o un permanente virtual establecimiento en un Estado miembro si cumple uno de los siguientes criterios: si excede el umbral de siete millones de euros en ingresos anuales en un Estado Miembro. Si tiene más de 100.000 usuarios en un Estado Miembro en un año fiscal. O si más de 3.000 contratos de negocio para servicios digitales se crean entre la empresa y clientes».

Las nuevas reglas también cambiarán la forma en que se asignan los beneficios a los Estados miembros de una manera que «refleje mejor cómo las empresas pueden crear valor on line, por ejemplo, dependiendo de dónde se encuentre el usuario en el momento del consumo.

En última instancia, el nuevo sistema asegura un vínculo real entre dónde se obtienen los beneficios digitales y dónde son gravados. La medida podría eventualmente integrarse en la propuesta para una Base Común de Impuestos Corporativos Consolidados (CCCTB), la iniciativa ya propuesta por la Comisión para asignar los beneficios de grandes grupos multinacionales de una manera que refleje mejor dónde se crea el valor», dice el comunicado hecho público hoy.

Pero dado que si algo va lento en Europa son los temas fiscales, y dado que hay un nutrido número de países siempre hostiles a los cambios tributarios (Luxemburgo, Irlanda, Holanda, Malta), la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa otra opción más rápida y provisional: una tasa recomendada del 3%.

«Este impuesto provisional garantiza que aquellas actividades que actualmente no están efectivamente sujetas a impuestos comenzarán a generar ingresos inmediatos para los Estados Miembros. También ayudaría a evitar medidas unilaterales para actividades digitales fiscales que podrían dar lugar a un mosaico de respuestas nacionales que sería perjudicial para nuestro mercado único», ha explicado Moscovici.

A diferencia de la reforma común de las normas fiscales de toda la UE, este impuesto indirecto se aplicaría «a los ingresos generados a partir de ciertas actividades digitales que escapan por completo al marco fiscal actual. Este sistema aplicar solo como una medida provisional, hasta que se haya implementado la reforma integral y mecanismos incorporados para aliviar la posibilidad de la doble imposición», prosigue Bruselas.

Papel de los usuarios

Así, el nuevo impuesto provisional se aplicará a los ingresos generados «a partir de actividades en las que los usuarios desempeñan un papel importante en la creación de valor» pero que ahora son imposibles de capturar. Por ejemplo, los que salen de la venta de espacio de publicidad en línea, a partir de actividades intermedias digitales que permiten a los usuarios interactuar con otros usuarios y que puede facilitar la venta de bienes y servicios entre ellos o los que se generan a partir de la venta de datos salidos de información proporcionada por el usuario.

La idea es que esos nuevos ingresos fiscales serían recaudados por los Estados miembros donde se encuentran los usuarios, pero sólo se aplicarán a empresas con ingresos mundiales anuales totales de 750 millones de euros e ingresos en la UE de más de 50 millones de euros. «Esto ayudará a garantizar que las pequeñas empresas de nueva creación y las start-ups no son gravadas. Se podrían generar ingresos estimados en 5.000 millones de euros anuales para los Estados miembros si el impuesto se aplica con una tasa del 3%», asegura el Ejecutivo. Podrían llegar hasta 7.000 si fuera del 5%, pues Bruselas baraja una horquilla más amplia, pero cree que lo óptimo sería la sugerida.

Las cifras que manejan los técnicos con contundentes. Los ingresos de las punteras de internet crecen a un ritmo del 14% anual, frente a las multinacionales tradicionales, cuya mejora es del 0,2 al 3%. Igualmente, las primeras pagan en torno a la mitad de impuestos. Y eso cuando nueve de las 20 primeras empresas mundiales por capitalización son digitales, cuando hace una década sólo había una en el top 20.

La propuesta, como todas las de la Comisión, pasa ahora al Parlamento Europeo y al Consejo para que diputados y ministros la estudien, negocien y modifiquen. Y lo aprueben si lo consideran oportuno.

Bruselas impulsa un impuesto del 3% a las gigantes de Internet para recaudar hasta 5.000 millones anuales”, 21 de marzo de 2018 elmundo.es

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